23 de octubre de 2008

A + B

A es un escritor de masas: por el día escribe y por la noche trabaja en una pizzería.

B es un escritor de culto: todas las tardes, a eso de las cinco, trocea las páginas de uno de sus libros y, ceremonioso, va depositando un pedacito sobre la lengua de cada uno de los lectores que guardan cola ante su escritorio.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Últimamente tu brevedad me deja perpleja,comunicar tanto en tan poco.Delicioso.
Un fuerte abrazo!
Gcc.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Me encantan los microrrelatos.

Saludos

Arilena dijo...

Estupendo. La segunda imagen es magnífica.

Saludos

Mega dijo...

¿Y C?

Muy bueno; imagino que existen tantos tipos de escritor como letras tiene el abecedario.

Saludos

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Tus dos escritores juegan con las obleas: A con las bastas, las pizzeras y B con las vastas y tan rezadas.
Me han gustado mucho.

Anónimo dijo...

Este y el del heredero nominal me han gustado mucho.¿Para cuándo uno con E+F? Un saludo y hasta otro relato.
carlos

El Viajero Solitario dijo...

Un relato cargado de ingenio, sentido del humor y que, además, te hace pensar. Qué más se le puede pedir a un relato.
Y a una mujer, me atrevería a decir. Si tuvieras un poco menos de perilla y algo más de pecho, igual hasta te pedía matrimonio, Juan Carlos.
Un saludo.

Juan Carlos Márquez dijo...

Lo de la perilla, viajero, se puede arreglar fácilmente, lo de las peras, sólo con cirugía.

BACO dijo...

Magnífico.
De esos micros que dan para escribir 500 páginas.

el pasado que me espera dijo...

Muy bueno el micro.Me ha hecho pensar en algunas devociones ciegas y en algunos escritores que más que lectores parecen tener acólitos.

Lola Sanabria dijo...

El sumo sacerdote repartiendo hostias. Una imagen fantástica.

Anónimo dijo...

Amén, JC (las mismas siglas que el Redentor, curiosa ósmosis bilbaíno-palestina). Me ha gustado mucho ese A+B; sintetiza mucho de lo que hablábamos la otra noche en Tres Rosas Amarillas: la necesidad de despojar a la literatura de ciertas gravedades y dejarla claquetear libre en aras del humor y del ingenio. Me recuerda a un microcuento mío, aunque el título no luce precisamente tanta concisión como el tuyo, a saber: "Bibliofagia (o breve exaltación de la gula como arte bellísimo y vacuo)". Un abrazo.
Miguel Ángel Zapata