15 de abril de 2008

EL ABOGADO DEL DIABLO: DEFENSA DE LA TELEVISIÓN

“¿Creen que sería posible vivir sin televisión? Si eso sucediera, los supervivientes envidiarían a los muertos.”

Krusty el payaso (Los Simpson)

Dentro de unos cuantos años, exactamente veinte, la televisión cumplirá un siglo y, con motivo de ese aniversario, sobre ella se verterán toda clase de comentarios sesudos a favor y en contra. Mi intención sólo es dejar claro de antemano que, pase lo que pase hasta entonces, me encuentro entre los partidarios del invento.

Como punto de partida, me gustaría incidir en el soporte físico de la televisión: el televisor. Lo que nació como un grueso cajón integrado por circuitos, lámparas y un tubo que proyectaba imágenes en blanco y negro es, en la actualidad, un sofisticado aparato de diez o quince centímetros de anchura que emite a todo color. Mientras el tocadiscos ha muerto, el video agoniza y la tostadora y el molinillo se mantienen fieles a su primitivismo, el televisor anticipa el futuro. Y esa capacidad darviniana de adaptación es, a mi entender, una de las claves que lo han convertido en el rey de los electrodomésticos y, cómo no, del entretenimiento.

En cuanto a sus contenidos, la televisión fue, es y será el reflejo de nuestra sociedad y del tiempo que nos ha tocado vivir. En cierta forma, es un gran espejo en el que muchos (millones a juzgar por las cifras de audiencia) nos miramos a diario; aunque a veces no nos guste lo que vemos, como le ocurría a Dorian Gray con su inmortal retrato. Quienes ven en la televisión actual una incitación permanente a la violencia, el sexo, el arribismo y el cotilleo pecan de alarmistas y se equivocan de cabo a rabo. Mucho antes de que se inventara la televisión, existía ya la figura del correveidile; se estiraba a las pelirrojas en potros de tortura; los Borgia (impagable la similitud del apellido con la voz orgía u orgia) hacían de las suyas; y los españoles, por ejemplo, en uno de los eslóganes más celebrados de la historia, nos pasábamos por el arco de triunfo las libertades ajenas en aras de aquel imperio en el que nunca se ponía el sol.

No faltan tampoco quienes se empeñan en enfrentar la televisión al libro, como si ambos fueran dos estancos irreconciliables (posiblemente se centran en el libro porque el cine tiene mejor acomodo en la caja mágica). Negativo: un servidor, sin ir más lejos, es un lector pertinaz y un televidente cotidiano. Por otra parte, el mero hecho de anteponer la lectura a la televisión no garantiza una posición más alta en el escalafón intelectual o ¿qué es mejor, culturalmente hablando, leer las obras completas de Dan Brown, verbigracia, o decantarse por Operación Triunfo? Particularmente, preferiría no dar una respuesta.

Para terminar, un aspecto que, aunque obvio, no quisiera dejar de lado es el de la ubicuidad. Gracias a la televisión el hombre moderno puede asistir desde su sala de estar, en vivo y en directo, a cualquier acontecimiento social, político, cultural o deportivo que se desarrolle allí donde un satélite dirija su mirada. A poco que hagamos memoria, casi todos nosotros podríamos recordar el Muro de Berlín desmoronándose, la pistola del Teniente-Coronel Tejero apuntando al techo del hemiciclo o, en un alarde de frivolidad, la cola de vaca que Romario le plantó a Alkorta en el Barça-Madrid de la Liga de 1994.

La televisión, en definitiva, ha hecho posible el mito de la bruja que consulta su bola de cristal en millones de hogares y por eso, cuando llegue el momento y cumpla cien años, creo que debemos celebrarlo.

18 comentarios:

arboltsef dijo...

Excelente.

Yo no soy televidente, o bueno, no lo era hasta hace unos dos meses que he empezado a retomar el hábito.

Aunque no nos guste nuestro reflejo, es mejor prevenir que lamentar.

IHB dijo...

Lo más importante de la televisión, Brianna Banks. Gran actriz, seguidora del método de Stanivslavsky.

Excelente papel el que interpreta con un marinero como actor de reparto.

Por otro lado, la televisión trae noticias, bulos y basura que no entiendo.

Cuestión que se anularía con un canal exclusivo Brianna Banks. Eso. Eso es...


Compañero, abrazos.

Jon Mikel Altuna dijo...

Pues no lo sé, Carlos; a mí,con la televisión me pasa como con los cigarrillos, que sé que me pudren pero sigo consumiéndolos. Si supiera que ámbos estan libres de substancias nocivas no me sentiría culpable al hacer uso de ellos, pero no es así. Por otra parte, sí creo que la lectura y el visionado de TV son actividades contrapuestas, ya que la primera exige un esfuerzo físico (si, no es broma)e intelectual que no requiere la televisión, que está al alcance de cualquier gañán dispuesto a tragarse lo que le echen. La persona que lee el "Código Da Vinci" o el "Reader´s Digest" hace uso de la abstracción y se hace una composición mental de los hechos que va descifrando, aunque el texto no sea de calidad. En cuanto a la inmediatez de la información, creo que es uno de los mayores males de este siglo,ya que crea falsas ilusiones de prosperidades no reales en las personas del tercer mundo, por ejemplo, que se lanzan en masa en busca de un "El Dorado" que no existe. En ín, que habría que superar unos cuantos tests de madurez e inteligencia para poder mirar TV con cierta seguridad. La culpa, of course, no es de la televisión, sino de quienes controlan sus contenidos.

P.D. ¡El tocadiscos no está muerto! Mis vinilos siguen sonando con un runrun delicioso, sobre todo los de Queen;)
P.P.D. Lo que dice Iván no está mal, aunque yo propongo a Sylvia Saint.
Un abrazo.

Juan Carlos Márquez dijo...

Jon, relájate y mira la tele un rato. Déjate llevaaaaaaaaaaaar, como en la canción esa del anuncio.

Javi dijo...

Yo también soy adicto a la televisión. También soy adicto a la lectura independientemente de que sea mala o buena. Yo me leo a Dan Brown y me leo a tabucchi, por ejemplo y disfruto los dos libros, a diferete nivel, eso sí, pero disfruto los dos

Magda dijo...

No, yo no podría vivir sin tele...

El pez dijo...

yo he dejado de ver la tele últimamente y no tengo mono. para ver "cómida rápida" lo mejor es Aida. Y poco más.

Estoy 130% conectado la web, me entero del mundo por otra pantalla, es como un televisor con programación personal, en el que hasta tienes tu propio canal.

Yo me compraría una bang-olufsen si tuviera 10.000 euros y la estaría mirando todo el día apagada, como dice el anuncio.

THFGPXUI dijo...

Comment

BayuFA dijo...

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Regards,
Tim
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Sergi Bellver dijo...

¿Qué has hecho, nen, que te dejan hasta spam?

Del tema: hay inventos intrínsecamente "malos", como por ejemplo, las bombas de racimo o las minas antipersona. Y eso que hasta, ya puestos, al mecanismo se le podría encontrar una utilidad (vaciar la carga y meter confeti dentro para fiestas de cumpleaños de niños camboyanos, no sé).

Pero de la televisión, lo único que se me ocurre decir es que me parece una gran herramienta muy mal utilizada. De vez en cuando sucede y acierta, pero muy de vez en cuando y en pleno bombardeo (más de vinagre y garrafón que de racimo).

Desaprovechada, esa es la palabra.

Aunque unos cuantos le saquen tanto provecho —económico, se entiende— a tan poco talento .

Abrazos.

pd: me pone los pelos como escarpias, pero de emoción, que un vizcaíno recuerde precisamente ese lance futbolísitco.

Juan Carlos Márquez dijo...

Vizcaíno, dice, que sea la última vez que me haces de menos: Yo soy BILBAÍNO. Vizcaínos se les dice a los que han tenido la mala fortuna de nacer relativamente cerca de Bilbao, pero en otros municipios. :)

Sergi Bellver dijo...

Te lo dice, pues, un vizcaíno (del arrabal sudeste de Bilbao, el que muere con el Llobregat): ¿Tú has visto lo que has puesto ahí? Un emoticoño de esos... Quién te ha visto y quién te ve... "me se cae" el alma a los pies... Juas.

pd: lo del ensayo surrealista, hace, te aviso y te guardo uno.

Juan Carlos Márquez dijo...

En vista de que últimamente está aumentando aún más el número de personas que quiere partirme la cara, he decidido utilizar muy de vez en cuando los emoticonos de los cojones, sólo para preservar mi salud.

manuespada dijo...

Hola Juan Carlos, me ha encantado leer tu post, no puedo estar más de acuerdo. Precisamente yo compagino mi trabajo como guionista en la tele con la escritura de relatos, y creo que mi salud mental sigue intacta, creo. Y justo mañana tengo que dar una charla en la universidad sobre televisión, literalura y blog, por lo que con tu permiso, citando tu blog y tu nombre, claro, me gustaría leer un fragmento de este post, si te parece bien, por supuesto, pero es que precisamente este post es un ejemplo en el que se juntan los tres elementos: tele, blogs y literatura.

Juan Carlos Márquez dijo...

Claro, puedes leerle lo que te parezca a los universitarios, Manu.

Arilena dijo...

No hay que confundir la televisión (el invento) con la programación televisiva. La televisión no es mala en sí misma. Al fin y al cabo cada uno es responsable de lo que decide ver ya sea Gran Hermano (agg, pronunciar tal cosa es sólo equiparable a pronunciar "Código da Vinci")
Yo lo mismo leo un libro que disfruto de una serie. Y está claro que la tele ha sido (y es) un magnífico invento.

Marsu dijo...

Estoy asombrada :-O
Muerta de risa ;)
Aunque tengo un mal día :-(

Vale, lo siento, no he podido evitarlo. Me encantan los emotes, me encataaaaaaaaaaaaaaan.

La tele, la tele...el mayor ejemplo de que el libre albedrío no existe. Como dice Sergi (pelota, eres una pelota Marsu, sí, vale, lo sé...), una gran herramienta mal utilizada. Y la prueba de que muchas personas (¿he dicho personas? no, vaya, personas no, animalitos del campo), siendo dueñas del mando, teniendo el mando en sus manos, son incapaces de dar al botoncito que quita el culebrón o el tomate de turno, que busca una buena peli, que apaga el aparato si no ofrece nada decente...

marina dijo...

hacia tiempo que no entraba por aquí...
y además de disfrutar de los cuentos del principio, a la que he llegado acá no he podido evitarlo..en fin... que comento:
creo que tengo un problema darwiniano, de adaptación... lo heredé de mi familia y ya se sabe, las costumbres una vez se pegan, cuesta cambiarlas. El caso es que ya desde pequeña en casa no tuvimos televisor y ahora que vivo en otro sitio, tampoco. No la echo en falta. En fin, que creo que sí que se puede vivir sin ella.

(y además, fíjate como son las cosas, un día descubrí que el día en que nací lo proclamaron día mundial del televisor...no es broma..)

El cuento mitomatemático me ha encantado.

Saludos...!