29 de noviembre de 2007

Matías Candeira gana el Premio 'Provincia de Guadalajara' de Narrativa 2007

El escritor (y Parabólico) madrileño Matías Candeira de Andrés ha ganado el Premio Provincia de Guadalajara de Narrativa 2007, con la obra 'La soledad de los ventrílocuos', presentada bajo el seudónimo "Maurizicio di Mauro". El premio, convocado por la Diputación Provincial de Guadalajara, está dotado con 9.000 euros. El jurado, formado por Antonio Pérez Henares, Almudena Arteaga del Alcázar, Ángeles Caso Machicado y Antonio Gómez Rufo, eligió la obra ganadora por unanimidad. En esta edición se han presentado 60 obras.

7 comentarios:

Sergi Bellver dijo...

¿de Andrés?

Nuestro querido Maurizicio (manda webs) con el tiempo llegará a ser como Herr Ignatius Ferranden en esto de los premios...

Paparruchadas aparte, me llena de orgullo y satisfacción (¿Por qué no me callo?) ver como los parabólicos, poco a poco, como la otra parábola de los panes y los peces, van multiplicando su talento y el reconocimiento a su trabajo.

Grande Matías.

Esa Norteamérica profunda ya, for God's sake!

Jorge Arvizu dijo...

el tal matias habra ganado lo que sea, pero es un tio muy pesado. ahora con esto quien lo va a soportar.

Truman Capótegui dijo...

Mi enhorabuenísima desde aquí a Matías. Que en absoluto es un tío pesado, Jorge Arvizu; no lo es. A Matías lo conozco poco, pero me parece más bien tímido, además de un escritor brillante. Y nada envidioso, Jorge Arvizu. No como otros.

M dijo...

Avizurrón, yo te invito a una copa, chato. Los detractores me excitáis hasta la náusea, me dais alegrías con vuestras esforzadas luchas.

Un abracín

Anónimo dijo...

Ea, ea, ya pasó, ya pasó... :-)

Enhorabuena, Matías.

Por fin me trajo mi librera la Parábola, estoy deseando ponerme con ella.

Un saludo,
Raquel

Sergi Bellver dijo...

Se le echa de menos, señor Márquez. Le supongo inmerso en labores paternales por partida doble (el vástago de carne y hueso y el de papel), pero si tiene un respiro, ya sabe, haga señales con la linterna.

pd: la única envidia sana es la silenciosa, la que le mueve a uno a callar mucho y trabajar más.

Juan Carlos Márquez dijo...

En parte es eso, pero hay más, Sergi: estoy aplastado por la lógica prenavideña, cerrando un montón de asuntos laborales y personales antes de tocarme las narices diez o doce días y darme un atracón tras otro de cordero, chipirones y langostinos al ajillo. A ver si renuevo un poco esto, que parece un erial.